"Kafka , hijo de familia judía, aprende el alemán, idioma de la clase dominante económica y culturalmente. Sus conocimientos de las otras dos lenguas le permiten hablar el checo y manejar el yiddisch, aunque él se encuentra instalado dolorosamente en el alemán. Pero este dominio lingüiístico lleva consigo el conflicto de un idioma un tanto artificial, separado de todo lenguaje popular y acosado por el checo y el habla de los judíos.
El lenguaje desarraigado de Kafka, es de una sencillez suma y el uso de metáforas es común en sus escritos. Nunca se habían dicho en alemán cosas tan profundas con tan simples construcciones sintácticas.
Kafka no encuentra su centro ni en la ciudad, aunque su ambiente le resulte familiar y entrañable, ni en la raza ni en la lengua. Tampoco halla asilo en la religión. El escritor ávido de independencia, no quiere pactar con ningún grupo ni partido. El hombre huidizo, tímido, desconfiado, se enfrenta a pecho descubierto con una realidad hostil, en cuyos entresijos penetra como ninguno en su época.
Escrito por Juan Ayuso
Enciclopedia Salvat
pág 184
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