Franz fue el primogénito y uno varón, al que siguieron tres hermanas.
Su padre, fuerte y enérgico, constrastaba con la madre.
"La carta" pinta con toques maestros el dualismo de un padre brutal y duro, por una parte, y por otra, condescendiente hasta la humillación frente a una personalidad sensible y penetrante. La corpulencia, la energía, la vitalidad del rico comerciante que quería lo mejor para su hijo se estrellan con el mundo interior del muchacho que se rebela ante la amenaza continua de avasallamiento.
Con una lucidez impresionante e inigualable, Kafka halla una explicación a su complejo de culpabilidad, sin condenar a su padre, en aquella obsesión para vivir sujeto a leyes imposibles de cumplir.
El padre había llegado a ser una instancia enigmática, arbitraria e inapelable, Aunque es inocente, su actitud crea el desequilibrio y la inseguridad del muchacho, desplazado del mundo del padre, que lo era todo para él.
Pese a que este resentamiento no se decantó en forma "oficial" hasta unos años antes de su muerte, en Kafka fluye y se libera el conflicto bajo el ropaje de sus figuras literarias.
En El proceso y en El castillo hay autoridades ocultas y omnipotentes ante las que héroe sucumbe.
La condena retrata la obediencia ciega del hijo, materialmente aplastado por su padre que le ordena la muerte.
El padre del héroe de La metamorfosis es el enemigo declarado de un hijo sometido a su dictado y del que se avergüenza.
Escrito por: Juan Ayuso en la Enciclopedia Salvat - Universitas
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